Nuestras amigas las crisopas

En la vida normal del día a día las personas necesitamos tener amigos/as cerca. Supongo que, aunque sea sin quererlo igual también porque tenemos enemigos. Pues en el huerto sucede algo similar.

No se si el concepto “enemigo” es el más adecuado para utilizar ya que todos los elementos vivos de una huerta cumplen su función. Al igual que es un error llamar “malas hierbas” a la vegetación espontánea que crece entre nuestros cultivos, tampoco es acertado llamar enemigos a determinados insectos. Pero es cierto que algunos de estos pueden convertirse en plaga. Y es justo ahí, en el peor momento, cuando al igual que sucede en la vida real nos son más necesarios los amigos/as.

Y una de nuestras mejores amigas en el huerto son las crisopas (Chrysoperla carnea). Estos pequeños insectos, que según los vemos pensamos “estos pican fijo”, son en el fondo uno de nuestros mejores aliados en el huerto a la hora de combatir el pulgón. Sus larvas son unas voraces depredadoras de esta especie pero también de araña roja, trips o incluso algunas orugas.

Es por tanto muy importante mantener una vegetación adyacente variada que sirva de hospedera a las crisopas (y a otros muchos insectos). Las caléndulas, los hinojos y otras umbelíferas, margaritas y otras plantas de la familia de las compuestas nos ayudaran en esta labor. Sus puestas se ven muy bien en la foto y con una pequeña lupa las encontraremos fácilmente en el envés de las hojas.

El control biológico de las plagas solo es posible si mantenemos una buena diversidad así que nada de cavar tanto y eliminar todo lo que sale, que esa energía y ese esfuerzo bien lo podemos aprovechar en aprender y observar un poquito más a nuestro alrededor. Nuestras amigas nos lo agradecerán

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0